La Sicología del Movimiento Creador (SMC) es una novedosa propuesta psicoterapéutica, que consiste en trabajar con el paciente a través de su cuerpo como lenguaje de signos y señales, universo arquetípal, esencial del Ser interior, alfabeto que se expresa en el movimiento corporal libre y espontáneo a través de una secuencia de desplazamientos y diagramas.


El terapeuta por medio de la lectura de este movimiento, identifica los nudos psicológicos, interpreta, analiza y evalúa la situación conflictiva inherente al interior del sujeto, procurando que el problema sea visto cómo posibilidad, fuente de conocimiento, enseñanza, comprensión y al mismo tiempo testimonio de vida a favor de los demás, convirtiendo el drama humano en fuente de creación.

Octavia De Petre / Colonia Tovar 2008
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Fragmentos del libro Ser UNO Sicología del Movimiento Creador (SMC)

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...La sicología tiene que precipitar la “muerte de los artificios” dando nacimiento a un hombre real, dispuesto abandonar corazas para entregarse al devenir natural y autentico de Ser UNO. La importancia en la creación de un yo indiviso que consolide una integridad definitiva mente-cuerpo-espíritu, servirá para sobreponernos a esa dicotomía estructural que impide la realización mayor del hombre en la unidad definitiva.

“… El sentido más profundo de la sicología es actuar como ciencia de la evolución personal. Su finalidad es la unidad de uno mismo. El hombre se va uniendo gradualmente a sí mismo a través de sí mismo.” (Nicoll 1957, p 27)

La sicología que colabora con la evolución, es aquella que va más allá de la distorsión, que trabaja por un sentido menos vanidoso de la sanación. No se conforma con gestionar la estabilidad de la vida anímica. Es digna de ser una ciencia del Hombre cuando lo conduce al amor despertándolo a la necesidad del mismo.

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La sicología propuesta pretende conducir al ser humano a la unidad de sí mismo, inclinando naturalmente al individuo a la condición más bella y plena de amar. La llamaremos SICOLOGÍA DEL MOVIMIENTO CREADOR (SMC): aquella que investiga el movimiento voluntario e involuntario de los acontecimientos, tanto derivados de fenómenos internos en el hombre y la mujer, como los resultantes de situaciones ajenas y externas a ellos, sin el condicionante de pautas preestablecidas de dirección y acción, dentro del marco de una espontaneidad expresiva transparente y auténtica.
Sicología de la revelación, del evento original, del suceder natural; de la inspiración y expiración del cuerpo en estado de libertad creadora. Basando su indagación en la experiencia del cuerpo como dialecto, en la exteriorización corporal del Ser como lenguaje manifestado a través de signos y señales, en dinámica móvil de figuras y diseños orgánicos, ilustración andante del cifrado Conocimiento Puro, que subyace en el interior de la unidad indivisa y esencial constituyente del Ser UNO. Aquí reposa el equilibrio, esa sincronicidad armónica que neutralizará el antagonismo binario entre las instancias estructurales fundadas en contradicción.


Psicoterapia

Desde el punto de vista de la Sicología del Movimiento Creador SMC, la psicoterapia propuesta, se basa en la práctica directa, única e intransferible, del individuo dentro de la experiencia creadora. Si bien procura conservar una investigación versátil con respecto al suceso emergente, sin perder de vista la dinámica impredecible de las tornadizas tendencias que siguen los fenómenos síquicos y físicos, el método estará enmarcado en una plataforma de herramientas y técnicas particulares de trabajo que no detallaremos en esta oportunidad.
Pero señalaremos que, a diferencia de las terapias tradicionales, esta psicoterapia pretende del individuo un trabajo integral y creativo con todo el cuerpo, sin quedar confinado a la supremacía de alguna facultad sobre otra. Están involucradas, dentro del proceso terapéutico por medio de la experiencia creadora, la intervención de todas las instancias, para ser más claros: el cuerpo físico y sus energías mentales, sexuales, emocionales, más el intelecto, los sentimientos y la espiritualidad, exclusivas a cada persona. El Todo Orgánico participa en el ejercicio de reportar explícitamente, por medio del juego de combinaciones corporales, las condiciones de nuestra naturaleza congénita y primordial.
El objetivo de esta psicoterapia, será acompañar un proceso individual de restauración general que tiene lugar dentro de la experiencia creadora. El Todo Orgánico participa de la experimentación, por medio del movimiento creador, de la realidad particular e íntima del sí mismo, del ser UNO, como centro a través del cual se accede a la verdad indisoluble que nos envuelve esencialmente. El cuerpo materializando el núcleo, será lenguaje de símbolos y señales, alfabeto que alumbrará una nueva visión de uno mismo restableciendo el equilibrio perdido. La comprensión y lectura de los diagramas que el movimiento configura, se hará inmediatamente después del trabajo expresivo, sin hacer análisis unidireccionales, incorporando a la reflexión las experiencias vinculadas al procedimiento cotidiano, obteniendo así una visión pluridimesional, concediendo a la vida ordinaria valor de réplica, capacidad de despejar el mundo interno privativo del individuo: afuera como adentro y viceversa. La conquista de la unidad será gradual, conduciéndonos invariablemente a la autonomía emancipadora, y en posesión de ella, iniciar la preparación para el ejercicio amoroso. La Comprensión del Movimiento alumbrará el destino de cada vida, la historia del hombre es la historia de su comprensión. “La tarea psicoterapéutica puede consistir en una llamada a la libertad del paciente” (Laing,1964 p. 57)

La Enfermedad

“Toda enfermedad es una confesión por el cuerpo” (Milosz 1959). Así como la instigación de la soledad es una vía para reavivar el vínculo con el Ser, existen otras alertas de mayor gravedad que advierten la emergencia, cuando se es indiferente al cuerpo en su aspiración de preservarse esencialmente, desatendiendo las señales que el organismo ha ido brindando, esquivándose cualquier insinuación de anormalidad. Será inevitable entonces, la presencia del síntoma y su enfermedad como expresiones del colapso por omisión. Muchas patologías son secuelas del descuido de la esencia cuyo desencadenante es la disgregación, producto de una desorganización estructural por ausencia de dirección y sentido. El cuerpo se declara anárquico, indigestado de acumulaciones infecundas, padece de una afectación generalizada gestada en el tiempo y el conformismo.

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Las patologías corresponden a la ausencia de unidad, es el reporte del estado de perturbación por la ruptura de un engranaje que fue creado para funcionar coordinadamente. Son patrones de desintegración por la divergencia entre facultades. El cuerpo escindido, sin gobierno, inhabilitado para alcanzar acuerdos internos y consolidar vínculos coherentes, padece de inestabilidad cuyos efectos son: anulación del discernimiento, conductas inestables, dificultad para la entrega, imposibilidad de autorrealización, incapacidad de amar y amarse, pérdida de voluntad, pero por sobre todo, imposibilidad de conquistar una autentica libertad.

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El camino para Ser UNO se inicia con el estudio del individuo en sí mismo como objeto de investigación: Conocimiento del Sí Mismo, o el sujeto en Sí Mismo como Conocimiento. El hallazgo de principios que explican cómo, por qué y para qué hemos sido creados, convertidos al mismo tiempo en seres capaces de crear: crear para crearnos, crearnos para crear.
El afuera-exterior es replica del adentro-interior y viceversa, realidades simbióticas que parten del mismo orden. Sin embargo, a pesar de la concordancia se las percibe antagónicas, como entretejido de contradicciones inexplicables, fuerzas rivales en lucha sin final. No obstante, las dinámicas externas son análogas a las internas, sincronicidad natural, armonía del suceder.

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El camino hacia UNO es equivalente al camino del artista, quien mientras crea se va creando. Imaginemos en similitud con el proceso de creación artística el siguiente escenario: el individuo consigo mismo, solo ante un espacio vacío, con su cuerpo como instrumento dejándose llevar por la inspiración del centro. Será emisor y receptor, medio y fin, prisma descompuesto en figuras y formas, calidoscopio proyectando una combinación única e irrepetible, en perfecto orden, de elementos sueltos, que a cada giro, componen diseños melódicos e irrepetibles de dibujos y colores. De igual forma, el Movimiento quedará esbozado en diagramas corpóreos, lenguaje del núcleo.
Los canales expresivos conducen la narrativa. Aquello que permanecía inconfesado se precipita sobre expresiones orgánicas inéditas e inusuales. La esencia se delata en la dinámica de los desplazamientos en forma de signos. El cuerpo habla solo, se hace documento, crónica, anécdota, mito, prueba, evidencia, leyenda… Esto es lo que llamamos propiamente la experiencia creadora del proceso psicoterapéutico: crearse para hacer de UNO mismo la Obra de Arte o hacer Arte con UNO mismo.

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Una sucesión de señales acompañan nuestro cotidiano recorrido, toman forma de respuesta, sugerencia, recomendación, consejo, alerta, concediéndole sentido y saber al rumbo que se surca. Por un orden no casual, van sirviendo como guías, avisos que intervienen en forma de advertencias, contestando interrogantes, desatando nudos, resolviendo contrariedades, proponiendo salidas, marcando pasos. Aún sin buscarlas ni pretenderlas, las claves siempre estarán, surcando la senda que diariamente transitamos.

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La libertad es poder ser y estar con todo sin perder el centro, un estado de orden cuyo epicentro es UNO. Es como girar habitando la dimensión circular del espacio y el tiempo en un perpetuo suceder, fundiéndonos en la continuidad, en el absolutismo de las alternativas posibles pero conservando siempre el eje, la verticalidad. Abarcados todos los puntos de vista en la visión global, sin movernos de lugar, logramos la alianza entre la sicología vertical y horizontal. Ser con UNO, llegar a ser con TODO.

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El propósito de ser Uno va más allá de adaptarnos eficazmente al ambiente, llevando una vida apropiada, inteligente, próspera. La misión última de la libertad es conducirnos a la Creación, y ésta al Amor. La realización mayor del Hombre Libre es obrar por Amor, colaborando conscientemente con la Creación, desarrollando su posibilidad evolutiva para lo cual vivirá en unidad, permaneciendo fiel a sí mismo y por consecuencia a los demás.